Segundo día, 28/06/2011.

Hola de nuevo, desde el grupo de biocombustibles.

Una vez llegamos al CMT, fuimos directamente con José Enrique al Departamento de Física Aplicada, también conocido como Servicio de Microscopía Electrónica. Teníamos que recoger unas fotografías de la terminación de un inyector, y a la vez aprovechamos para hacer una pequeña visita por todos los laboratorios, en los cuales había microscópios electrónicos realmente caros (de unos 300000€) los cuales eran capaces de aumentar el tamaño real en 300000 veces, pudiendo así obtener imágenes de altísima calidad de objetos e incluso organismos vivos.

A muy grandes rasgos, el funcionamiento de un microscopio electrónico es el siguiente: al objeto en cuestión, se le da un finísimo baño en polvo de oro, siendo este baño de oro tan insignificante que dicho objeto no tiene el más mínimo valor que el que ya presentaba previamente al baño. Este baño se hace con oro puesto que este elemento es el mejor metal conductor; y es necesario que el objeto sea conductor puesto como su nombre indica, el microscopio es electrónico; donde “se disparan” electrones a partir de un potencial positivo “dentro del” microscopio, en el cual necesariamente tiene que haber vacío; una vez se lanzan estos electrones de carácter positivo (puesto que se han lanzado a partir de un potencial positivo) son atraídos por el objeto cubierto de oro gracias a la oposición de los polos o de las cargas. Al ser atraídos, dichos electrones chocan con el objeto, y al rebotar conforman la imagen. Cabe mencionar que probablemente no sea muy correcta la explicación aunque a continuación está un resumen más técnico extraído de la Wikipedia:

Un microscopio electrónico es aquél que utiliza electrones en lugar de fotones o luz visible para formar imágenes de objetos diminutos. Los microscopios electrónicos permiten alcanzar una capacidad de aumento muy superior a los microscopios convencionales (hasta 2 aumentos comparados con los de los mejores microscopios ópticos) debido a que la longitud de onda de los electrones es mucho menor que la de los fotones “visibles”.

El primer microscopio electrónico fue diseñado por Ernst Ruska y Max Knoll entre 1925 y 1930, quiénes se basaron en los estudios de Louis-Victor de Broglie acerca de las propiedades ondulatorias de los electrones.

Un microscopio electrónico,  funciona con un haz de electrones generados por un cañón electrónico, acelerados por un alto voltaje y focalizados por medio de lentes magnéticas (todo ello al alto vacío ya que los electrones son absorbidos por el aire). Los electrones atraviesan la muestra (debidamente deshidratada) y la amplificación se produce por un conjunto de lentes magnéticas que forman una imagen sobre una placa fotográfica o sobre una pantalla sensible al impacto de los electrones que transfiere la imagen formada a la pantalla de un ordenador. Los microscopios electrónicos sólo se pueden ver en blanco y negro, puesto que no utilizan la luz, pero se le pueden dar colores en el ordenador.

Finalmente fuimos a un centro recientemente inagurado y anexado al CMT donde hicimos también una visita guiada a manos del profesor Raúl Payri, en el cual vimos las distintas aulas donde también en una de ellas había un tunel de viento, valorado en unos cuantos millones de euros; fue realmente impresionante.